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29 mayo, 2022

La Gran Ciudad Perdida de los Eslizanos

 

Sus pasos resuenan en las calles y plazas desiertas, cubiertas por un fino polvo depositado durante siglos. Las casas, abandonadas con sus enseres, muestran una civilización antigua y próspera, y con una escritura desconocida por los aventureros que componen el grupo. Markus, Kenandra, Diluc y Erala avanzan, primero con precaución y luego más confiados, entre las ruinas de aquella ciudad enclavada en lo más profundo de la tierra, con el ojo puesto en la gran catedral del centro, que destaca en altura con respecto al resto de edificios.


Durante una hora caminan y examinan todo cuanto quieren; nada ni nadie les detiene. En una de las incursiones a casas desiertas, Diluc encuentra 4 GEMONCIOS 💎 (no confundir con gemas normales, los gemoncios son, como todo el mundo sabe, gemas enormes y muy brillantes). Decide guardarse 3 en el bolsillo sin que nadie le vea y sale de la casa con el cuarto en alto:


-Ey, mirad lo que he encontrado! Seguro que vale un buen dinero.

-Pues sí, seguramente - dijo Erala con cara concentrada, calculando su valor.

-Toma, Erala; seguro que tú puedes sacarle más tajada.

-Vaa... le... - Erala toma el gemoncio y lo guarda, dando las gracias. Desconfía naturalmente de la generosidad del bardo, pero no va a perder la oportunidad de ganar gratis unas cuantas monedas de oro! 💰


Llegan finalmente al centro, donde el gran templo les da la bienvenida con unas estatuas perfectamente limpias, lo que llama la atención del grupo. 


-Siglos abandonadas y... limpias? 😕 Es muy extraño - dice Markus.

-No reconozco ningún símbolo o escritura, pero ya que estamos aquí... - apremia Diluc.

-Yo tampoco reconozco a qué dios está dedicado, ni entiendo una palabra de lo que apunta... Francamente extraño, todo esto.

-Vamos! 😁 - Kena, emocionada, sólo piensa en verla por dentro.

- Voy yo delante - dice Markus -, mantened los ojos bien abiertos. No sabemos lo que nos podemos encontrar...


Tras la gran puerta de entrada y un pasillo llegan a una habitación con una energía extraña... pero positiva! Al entrar, sus heridas se cierran y su cansancio desaparece Qué maravilla! Sólo puede ser un templo dedicado a un dios bueno. Se sienten mejor, se relajan un poco, y siguen avanzando.


Tras otro corto pasillo, llegan a otra habitación. Se paran en la puerta y observan: hay 30 espadas, todas distintas, clavadas en el suelo de la habitación. Kena entra primero y en ese momento, en el centro de la habitación, surge un holograma de un humanoide draconiano.

Kenandra FLIPA.


-Bienvenidos, aventureros.

-Hola! - Saluda Kena - Quién eres?

-Soy sólo un holograma, guardián del conocimiento.

-Qué le pasó a tu ciudad?

-Si superáis la prueba del héroe, tendréis acceso a información.

-Cómo se llama tu civilización? Tu raza? - Markus intenta otro tipo de preguntas más básicas.

-Hm... Veo que ha pasado demasiado tiempo. Mi pueblo se hace llamar los eslizanos. Nuestra civilización desapareció. Yo soy el guardián del conocimiento. Si superáis la prueba...

-Sí, sí. Acceso a información. - Diluc NECESITA más información, se muere por más información - Hacemos la prueba, obviamente.

-Obviamente - Kena asiente.


El holograma mira a Markus y recita una adivinanza, mientras las puertas de la habitación se cierran:


"Cuando un rey busca refugio, sólo la paz encontrará cuando el corazón vea la luz.

Cuando un rey busca venganza, sólo la paz encontrará cuando sus manos derramen sangre.

Cuando un rey busca perdón, sólo la paz encontrará cuando sus ojos vean la verdad."


Todos se miran y miran a las espadas. Se fijan en sus colores, sus formas... filos cromados, blancos, todas con gemas de distintos colores incrustadas, algunas con espinas... Absolutamente todas distintas unas de otras.


-Debe de ser una espada en concreto.

-Así es - apunta el holograma eslizano, mirando a Markus -, debes escoger la espada correcta.

-Y si no?

-Moriréis todos.

-Ah.

-Vamos a pensar esto bien.

-Sí.


Debaten durante un rato el significado de la adivinanza. La venganza debe referirse al filo, ya que es la parte que hace daño y el refugio a la empuñadura, porque la guarda protege la mano. Y qué tiene que ver el perdón con las gemas? No, no; tiene que haber otra forma.


El corazón de la espada, apunta alguien, es el filo; es la razón de ser de una espada. Para derramar sangre con las manos... las manos están en la empuñadura, tras la guarda. Los ojos, son redondicos, como gemas... Esto tiene que ser! Entonces...


Se deciden finalmente por una espada de filo blanco (un corazón que ve la luz), con gabilán con sangre (manos que derraman sangre) y gemas negras (el auténtico color que los contiene a todos, que tiene todos los puntos de vista, la Verdad absoluta). Sacan la espada conteniendo el aliento hasta que el holograma vuelve a hablar:


-Correcto - el holograma sonríe.


El arma está mal equilibrada, y Kena siente una muy mala sensación cuando la intenta empuñar. Le repugna, no quiere tocarla, al igual que Diluc y Erala, pero Markus no le hace ascos. Al cogerla el paladín se convierte en un hacha enana, mucho mejor adaptada para él.


Y una voz en su cabeza le dice, suavemente:

"Esta espada te hará Rey..."

"Pero a mí no me interesa eso."

"Pero ya eres el elegido del grifo también."

"Casualidades."


-Mi cometido ha terminado. Ahora seguid por esa puerta.

-Pero...

-Seguid por la puerta. Pero, por favor, satisfacedme. Quién ganó: los elfos o los dragones?

-Los elfos - contesta Erala.

-Malditos elfos - dice el holograma, escupiendo al suelo.

-Malditos sean - dice Markus, escupiendo al suelo a su vez.


El conjuro de la sala que bloqueaba las puertas se desvanece y el holograma desaparece, sin dar la información que buscaban en un principio. Con su hacha nueva, sus dudas y sus gemoncios💎 como único conocimiento sobre la ciudad, salen por la puerta contraria a la que entraron, esperando encontrar algo más de información, pero sólo hay unas escaleras que bajan, que van a dar a un puerto interior, en el que hay un pequeño barco. En este punto no van a dar la vuelta: supondría volver a cruzar la ciudad y volver a la gruta oscura sin iluminación que llevaban horas recorriendo sin ningún tipo de orientación. Markus no quiere subir pero la posibilidad de volver a la gruta de la montaña no satisface a nadie más del grupo, por lo que terminan subiendo todos.


El barco avanza lentamente a través de una niebla un poco espesa y, al salir, a la espalda del grupo hay una montaña, y no se ve el puerto del que han salido, ni ninguna salida, ni luces, ni ciudad, ni nada.


Y de repente sólo Erala sabe cómo llegaron a ese barco. El resto no recuerda nada de las últimas horas, pero sí puede ubicarse gracias a la especial orografía de la montaña que tienen a la espalda: están justo al lado de la Isla de las Almas Perdidas, una zona en la que nadie osa aventurarse navegando, ni los navegantes más experimentados. Kena se encuentra bien pero los demás tienen mucho frío. Nieva en la Isla de las Almas Perdidas y en el barco. No pueden quedarse aquí y ponen rumbo al sur. Cuanto antes encuentren tierra, mejor. Cualquier sitio es mejor que un barco para Markus.




Las armaduras pesadas y los huesos pesados flotan muy mal y se hunden muy rápido...



16 enero, 2022

Patitas (o patazas) en la oscuridad

 

Erala se despierta tras un sueño en el que sentía que caía. ¿Había escuchado a Kena gritar algo de la niebla? No estaba segura. De lo que estaba segura, al 95 %, era de que no veía en la oscuridad. El otro 5 % correspondía a la siempre rondante duda en estos casos: ¿me habré quedado ciega? 🙈


Palpó a su alrededor y notó suelo irregular de piedra, muy húmedo. Podía escuchar gotitas caer gracias al increíble eco. "Esto suena a cueva", pensó.


- ¿Chicos...?

icos, icos... icos... cos...


Si se concentra puede escuchar respirar a sus compañeros. A palpas, va alcanzándolos y los despierta. Sólo Markus puede ver dónde están realmente, gracias a sus ojos de enano: efectivamente es una cueva, y sólo hay un camino, un lado que sube, y otro que baja. Ya que la niebla les hizo bajar, deciden seguir bajando (?), usando al paladín como guía.


Avanzan penosamente durante 5 horas en la más absoluta oscuridad, prestando oídos a todo lo que parecieran no ser gotitas cayendo o el sonido de sus pies arrastrándose por el suelo rocoso, hasta que Markus da un susurro de alarma: 


- ...telas de araña...!

- ...oh no...!

- ...no... tenséis... ninguna..., ...por Khondar...!


Según avanzan a través de la cueva, los hilos son más frecuentes y Kena, sin querer, tensa una tras un traspiés.


- MIERDA! 

- Sshhh!

- ...mierda! ...He tensado una, Markus....

- Ays...


No tienen que esperar mucho para escuchar cómo muchas patitas recorren las paredes de la cueva para situarse a su alrededor. Si no tuviesen las indicaciones de Markus, podrían decir que les habían rodeado 8 criaturas. Desafortunadamente, son sólo 2, son grandes, son peludas, tienen muchas patas, muchos ojos, tienen veneno, bloquean cada una una salida (así de grandes son) y pueden ver en la oscuridad, y la mayoría de nuestro grupo favorito de aventureros, no.


De forma preventiva, las arañas escupen un buen trozo de tela hacia el grupo: Diluc y Erala logran esquivarlo pero Markus y Kena quedan atrapados en las redes. Con las indicaciones de Markus, el bardo y la pícara plantan cara cada uno a una araña, sin ver nada en la oscuridad, intentando luchar de oído. Kena logra zafarse y arremete contra la araña de Diluc, poniéndose a su lado. Erala esquiva asombrosamente muchos golpes y va haciéndole algo de daño a su enemiga, mientras que Diluc y Kena logran rematar a la suya gracias a que el bardo le inserta la lanza en los ojos en medio de la oscuridad.


Sin perder un momento, se giran para ayudar a Erala, que ha continuado entreteniendo a su araña mientras Markus seguía enredado en la tela. Finalmente, entre los 3, consiguen derribarla y matarla, y pueden continuar su camino, haciéndose con unas antorchas de patas de araña muy útiles.


Tras otro rato avanzando en la oscuridad, la cueva deja de descender y, al poco tiempo, una gran puerta circular, enorme, con escritura muy extraña, aparece ante ellos. Ninguno tiene idea de lo que pone, y tampoco se deciden a intentar abrirla: están cansados, heridos, y una puerta con escritos ancestrales en medio de una cueva perdida en las profundidades de la roca no puede esconder cosas sencillas. Diluc hace una copia del texto en un pergamino para poder buscar información más adelante... si es que consiguen salir de este camino unidireccional.


Siguen caminando un poco más y empiezan a escuchar un murmullo de agua, que se va convirtiendo en estruendo cuando giran un recodo y ven una cascada a su derecha. El suelo está muy resbaladizo a causa del musgo. El único camino pasa por encima de la cascada, resbaladizo, y con una caída nada agradable. ¿Lo ven? Lo ven. Porque el musgo... brilla. Tras medio día en la oscuridad, parece la luz del sol, aunque realmente no es más que un tenue resplandor.


Están absolutamente agotados, y también heridos, por lo que deciden descansar antes de cruzar. Si alguien tropieza y hay que nadar en las heladas aguas de un río subterráneo, mejor que sea con todas las fuerzas posibles.


Tras  6 horas de descanso irregular, Kena se echa a la espalda el huevo de grifo, se atan cuerdas, y empiezan a pasar por el estrecho puente natural de piedra. El musgo lo pone difícil y en más de una ocasión pensaron que alguno se caía pero, finalmente, logran llegar al otro lado y ven... que no hay salida. 


¿O sí?


Hay una brecha. ¿Es eso un leve resplandor? Kena mete el cuerpo y avanza, rozando las paredes con los hombros. Los demás le siguen, aunque Markus, con la armadura enana y el escudo, se queda levemente atascado alguna vez. La bárbara ve cada vez mejor: al final de la brecha hay luz. Consigue llegar al otro lado y queda absolutamente asombrada con lo que ve.


Están en el lateral de una pared de roca que da a un gran foso. El techo está muy, muy alto, y de él cuelga una gran esfera de luz. Bajo ella, enorme, silenciosa, hay una ciudad. No parece haber movimiento, al menos a esta distancia. Los demás miembros del grupo quedan impactados también por las vistas: no reconocen la arquitectura y Diluc no conoce ninguna leyenda sobre una ciudad subterránea de estas características.


Bardo: - sin información.

Markus: - sin información.

Erala: - Guau ¿ninguno de los dos sabe nada?

Kena: buscando un camino para entrar ya en esa ciudad super extraña! 😁




01 enero, 2022

Saliendo del pantano: cómo un rescate puede complicarse.

 

Cargando con el majestuoso huevo blanco iridiscente, Kena siente una alegría inconmensurable: todas las leyendas PUEDEN ser ciertas. ¿Cómo no va a creer como cierto cualquier cosa que vea, después del último mes? El peso del gran petate a su espalda, los sonidos ya familiares de su amigo Markus y el resto del grupo caminando por el pantano a duras penas, el aire viciado y horrible... Nada podría cambiar su buen humor.


Excepto quedar atrapada en el fango.


Kena hunde su pie en una poza más profunda de lo que pensaba y empieza a hundirse sin remedio. 

Diluc quiere ayudarla, como ella le ayudó tan solo un día antes en el mismo pantano por la misma circunstancia, y se acerca a ella para agarrarla, pero pierde el equilibrio, y cae al barro también.

Kena empieza a ponerse nerviosa: el huevo ya está hundido y ella a duras penas sostiene la cabeza por encima del fango. 

Elana quiere tirar de ellos: les lanza una cuerda y Diluc consigue asirse pero es muy pesado y, del esfuerzo, la joven cae de culo en otro charco diferente.

Finalmente con cuidado, y muy al límite, consiguen salir poco a poco gracias a Markus. Kena llevaba ya bastantes segundos sin respirar y le cuesta recuperar el aliento, pero afortunadamente ha quedado en un susto y el huevo está en buenas condiciones. La bárbara no tarda mucho en recuperar el buen humor, ya que ¡todo ha salido bien!

Tras atravesar lo que queda y llegar al bosque, pueden observar cómo el pantano ha dejado de crecer pero se dan cuenta de que tardará todavía un tiempo en que la podredumbre desaparezca por completo. Tal fue la destrucción de las acciones del malvado maladin. 

La noche cae, y deciden descansar en el bosque, cerca del límite con la campiña. Montan el campamento en poco tiempo y resuelven hacer guardias, a pesar de que todos están bastante cansados de intentar abrirse paso a través del maldito pantano. Y esa noche, en la tercera guardia, mientras Kena lucha por mantenerse alerta en lo más profundo de la noche, siente que algo viene. Gira la cabeza por instinto y ve avanzar entre los árboles una niebla verde, densa, que viene desde el pantano.

- DESPERTAD!! - Grita, mientras se ajusta la carga del huevo a la espalda - VIENE LA NIEBLA!!


En un par de segundos la niebla les alcanza y sienten que caen... Caen en la oscuridad.

12 diciembre, 2021

Cómo enfrentarse a una figura misteriosa: batalla en los cerros de la Cordillera del Gusano

Tras un par de jornadas de descanso y una curación extraordinariamente rápida, Markus y Kena se sienten en condiciones de volver a los caminos. Sin duda salir del bosque fue una buena decisión para poder descansar, pero en cuanto van a volver a ponerse en marcha les da la sensación de que vuelven a entrar en el bosque demasiado pronto...

Como que el bosque hubiese crecido en dos días. Y además Markus vuelve a sentirse un poco mal. Afortunadamente, ahora lleva la armadura puesta. 

Consiguen encontrar el camino principal, por donde se supone que avanzaban los aventureros desaparecidos, y deciden continuar, hasta que llegan a un pantano. Ni Diluc ni Elana recuerdan que en los mapas figurase un pantano de estas características en esa zona, y todos coinciden en que todo ha de ser obra del nigromante al que buscan.

Avanzan con precaución, pisando con cuidado y caminando en línea de a uno. Aún así, en un descuido, Diluc pierde pie y casi cae en una poza de cieno, pero Kena le agarra de las solapas del traje a tiempo y lo devuelve a tierra firme.

El pantano parece que crece, comiéndose el bosque que dejan atrás y la zona montañosa con hierba corta que tienen ahora delante. De alguna manera el camino sigue allí, ascendiendo serpenteante entre los cerros. En la loma más próxima, en medio del mismo camino, hay una figura: lleva una armadura con símbolos extraños que identifican como pertenecientes a un dios maligno de los asesinos, la muerte y la pochez (por abreviar). 

La figura parece estar realizando un ritual, elevando la voz al viento frente una gran gema roja. El grupo se para un momento y piensa qué hacer:


- Ese tiene que ser el nigromante - dice Elara.

- Pues a por él! - el apremio de Kena puede notarse en sus palabras y en sus músculos en completa tensión desenvainando ya su hacha, Viento Helado.

- Espera! - Markus la interrumpe, cogiéndola por el brazo.

- Por qué? Está ahí!

- Vamos a rodearlo, para acercarnos lo máximo posible. Puede que tenga un ejército de no-muertos escondido.

- Pero... Si no se ve señal de ningún ejército... - "Y además llego en un respiro!", piensa la bárbara, contrita. Y luego recuerda el ritmo de Markus caminando, con su gran armadura, su gran escudo pavés, sus piernas cortas.

- Venga, Markus tiene razón. Si es un nigromante y le damos tiempo, puede convocar grupos de no-muertos. Es mejor ir con cautela esta vez.

- ...Vaaaaaale. 😤


El grupo finalmente decide salir del camino y avanzar por entre los bajos arbustos que sobreviven en las cimas rocosas de esta parte de la Cordillera del Gusano, con todo el cuidado posible teniendo en cuenta la gran armadura, el gran escudo pavés y la respiración forzada de Markus subiendo campo a través.

(Es decir, muy poco sigilosos.)


Cuando están a unos 60 pies, la gema emite un haz de luz que incide sobre uno de los cerros lejanos (a ojo de aventurero avezado, más o menos a medio día de viaje de donde están actualmente), la piedra se vuelve oscura y justo después se rompe en mil pedazos. Todas las esperanzas de cualquier ladrón que hubiese cerca por poder cogerla y venderla se esfuman. Menos mal que no había ninguno. 😉

Ahora pueden apreciar mejor a la figura que realizaba el ritual mientras se gira para mirarlos: ha detectado su presencia. La armadura, el escudo y los símbolos sagrados dejan poco lugar a la imaginación: es un maladin, un paladín de un dios malvado. Pronuncia unas palabras ininteligibles y su escudo y su espada empiezan a brillar, e invita a los aventureros, con su lenguaje corporal, a atacarle. 


A Kena no tiene que decírselo dos veces: en cuanto Markus inicia su carga contra el enemigo, la bárbara se vale de su velocidad para adelantarle y ponerse delante, intentando proteger a su amigo mientras avanza con su gran armadura, su gran escudo pavés, sus piernas cortas. Diluc va a avanzar también pero en ese momento el maladin convoca a sus no-muertos, y decenas de ellos empiezan a surgir del suelo. Mientras, Elara rodea al invocador, colocándose a su espalda sin ser advertida.

Kena ataca al maladin pero sus ataques no consiguen acertarle (DADOS PLS) mientras los demás miembros del grupo intentan deshacerse de los no-muertos, que ya le han hincado el diente a la pierna de Markus, que aúlla de dolor pero sigue en pie. Elara esquiva a los enemigos mientras intenta golpear al maladin también, pero no hay mucha suerte. Diluc usa su lanza para golpearle, que se despacha a gusto sobre Kena, golpe tras golpe.

Cada uno de los impactos sufridos hieren el orgullo de la joven guerrera del Clan del Cuerno Hendido, cuyo padre se le apareció en sueños rogando que vengara su muerte a manos del nigromante, y ahora que lo tenía delante no podía hacer nada. La furia se acumuló en su pecho y subió por su garganta hasta estallar en un grito impotente y desgarrado, y consigue devolverle un golpe justo mientras ve cómo a Markus le están derribando (otra vez) los no-muertos.

El paladín enano ha caído inconsciente, dentro de su armadura de placas, y rueda levemente por la hierba mientras los zombies se encaraman para poder devorarlo, pero Diluc golpea a uno con su lanza y Kena manda volando, unos metros más allá, a otro de un hachazo, mientras el maladin sigue golpeándola.

Las heridas que acumula Kena son tremendas ya; su cuerpo no puede más pero su cabeza no se rinde:

- POR MI PADRE! - exclama furiosa, y blande su hacha contra el brazo izquierdo del maladin, que cae a su lado, inerte, mientras el anterior dueño del brazo lo mira todavía sin comprender lo que ha pasado, e hinca la rodilla en el suelo.

(Los dioses del rol nos vinieron a ver con ese crítico, estaba siendo una batalla de tiradas bajas interminable xD).

Kena, agotada, se acerca para rematarlo pero él la mira, sonríe maliciosamente (como sonríen los maladines) y dice: "Espina Venenosa envía saludos. Phigarth". La bárbara no acaba de comprender todo lo que ha dicho el maladin, pero las carcajadas del enemigo derrotado y, sobre todo, el grito de Diluc "VA A EXPLOTAR!" hacen que sepa que debe salir corriendo lo más rápido posible, al igual que el resto de los compañeros conscientes, buscando cobijo con mayor o menor fortuna. El maladin explota, sus armas desparecen y los no-muertos que quedaban en el campo de batalla arden.


Elana y Diluc se hacen cargo, una vez más de Markus y Kena, que están inconscientes en el suelo. Acampan cerca y descansan un día. El bardo vuelve a amenizar el descanso con tonadillas alegres y esperanzadoras, y todos parecen recuperarse muy bien. Esto le resulta un poco sospechoso a Elana pero decide no decir nada de momento. 

(Recordemos que en este mundo la magia está prohibidísima y los magos son cazados como bestias).

Con el cuerpo medianamente descansado deciden partir sin más demora a la ubicación que había señalado la luz de la gema roja. Si los malvados buscaban algo allí, Markus no quería que lo encontrasen, bajo ningún concepto.

Y allí, tras un día de viaje, escalando la ladera de una cumbre, encuentran finalmente un nido enorme y, en él, un huevo del tamaño aproximado de medio enano, de unos 60 Kg, blanco iridiscente.

Markus, Elana y Diluc empiezan a discutir sobre qué hacer con él: Markus quiere llevarlo a un lugar seguro, pero no tiene claro dónde será eso; Elana quiere el huevo para venderlo, pues asume que valdrá muchísimos muchísimos dineros; Diluc sólo quiere saber más de a donde ir y por qué hacer lo que quiere hacer el paladín. 

Kena, antes de que nadie pudiese decir nada, ya estaba abrazando el huevo, emocionada, y pegando la oreja para poder escuchar la vida en su interior. Le habla al huevo con voz suave y, mientras los demás siguen discutiendo qué hacer, ella, ajena a las dudas, deshace su petate y lo rearma, cubriendo el huevo con su saco de dormir extragordito y añadiéndolo a su equipaje.

Todavía no tienen claro qué hacer exactamente con el huevo, pero deciden que quedarse allí no es una buena idea: los secuaces del maladin, o incluso sus jefes, pueden obtener la información y vendrán a por él muy pronto. Deben huir de allí con él.


🙌 ¡¡HAN ENCONTRADO EL HUEVO DE GRIFO ALBINO!!


21 noviembre, 2021

Cómo eludir la muerte durmiendo: conociendo a Elana.

A la mañana siguiente salen de la posada, compran raciones y algunas cosas que creen que serán necesaria y se despiden del caballo de guerra pequeñito. Saben que no podrá escalar las escarpadas paredes de su próximo destino: la Cordillera del Gusano. Mejor en Fortaleza del Troll que comido por los lobos abandonado a su suerte.


Es un trayecto corto, pero las piernas de Markus son aún más cortas.

Una semana de viaje, con las jornadas interminables al paso del enano cargado con su armadura y su escudo pavés (ya que Kena carga el resto de su equipaje), da para muchas historias. Diluc resulta ser, para sorpresa de nadie excepto para Kena, un excelente comunicador, y ella no deja de escuchar, fascinada, todas las fábulas y chismes que tiene el bardo para compartir. La bárbara relata también grandes hazañas de los guerreros de su clan, y le cuenta cómo llegó a los pies de Markus tras matar muchos osos no-muertos en su prueba de madurez.


Llegan finalmente a la falda de la montaña donde, se dice, se esconde el nigromante. Empiezan a escalar con dificultad: Kena va delante, cargada con las cosas del enano y ayuda a izar a Diluc y Markus cuando ha llegado a algún saliente pero, en un momento dado pierde el equilibrio mientras escala un tramo y cae rodando hacia atrás, cuesta abajo...

Y se hace muuucho daño.


Mucho. A partir de ese momento, Diluc decide ayudar a escalar (antes de que Kena insista en seguir subiendo primero, a pesar de sus heridas, y viendo que Markus no va a poder subir solo, ni habiéndose quitado la armadura). Resulta que, además de saber hablar, también es muy ágil! "Qué suerte habérnoslo encontrado en la taberna" - piensa Kena - ", y tampoco parece tan enclenque...".


Tras lograr subir por la ladera escarpada y casi mortal, llegan a un bosque donde, casi de inmediato, el paladín empieza a sentirse mal. Tras buscar un rato un lugar para acampar, encuentran un claro con los restos de un campamento... y 6 cadáveres. Mientras pisan con cuidado entre los restos de la batalla, atentos a cualquier sonido, escuchan algo. Es un gruñido?

No. Es más bien... Un ronquido?


-Gggggghhhh... ggggghhhhhh...

Kena avista un bulto roncante en una rama de un árbol, y se lo señala a los demás. Diluc le tira una piedra para despertarlo; no saben si será amistoso pero algo tiene que saber de lo que ha pasado aquí.

Toc!

-Uh...

-Eh! Hola!

-Uh... Qué? Uf... Qué? - El bulto se despereza y mira hacia abajo. Su cara de sorpresa indica al grupo que no tiene mucha idea de lo que ha podido pasar - Estaban así cuando llegasteis?

-Igual de muertos 😕

-Mierda...


La mujer baja ágilmente del árbol. Elana, como se presenta, formaba parte de la expedición que montó el campamento. Cuando le tocó la guardia subió al árbol para vigilar y se quedó totalmente dormida "cosa que no es nada habitual", apuntilla. No tiene ni idea de qué pasó después, pero a la vista está que nada bueno.


El problema es que mientras están hablando UN CADÁVER SE MUEVE Y ALCANZA LA PIERNA DE MARKUS! Y además le muerde! PORQUE ESTABA SIN ARMADURA TRAS ESCALAR LA MONTAÑA! Kena intenta proteger a su amigo pero les han rodeado sin que se hayan dado cuenta por estar hablando; los cadáveres se empiezan a apilar alrededor de Markus, que sufre heridas bastante graves en muy poco tiempo! Kena no para de blandir su hacha de aquí para allá pero con la desesperación empieza a fallar mucho.

(NdA: No fue desesperación, fue una serie continua de "el dado tiene el día tonto". Todos tenemos días tontos, los dados también pueden tenerlos.)


Logran ir cargándose a todos pero Markus CASI SE CERCENA UNA PIERNA, y cae inconsciente.

(NdA: Tampoco fue desesperación, fue una serie continua de "el dado tiene el día tonto" y los unos se empezaron a acumular...)


Un zombi, encantado de la vida (jaja), empieza a trepar por su cuerpo para darse un buen festín. Kena se gira y, con ayuda de Diluc, patea al zombi que se quería comer al paladín, pero otros dos no-muertos la atacan a su vez y la hieren muy gravemente, haciendo que pierda la consciencia (NdA: recordemos que ya estaba herida de ir escalando la montaña).


En ese momento, mientras las nieblas de la muerte empiezan a tomar la mente de Kena, en el breve lapso de tiempo en el que la realidad deja de tener absoluto sentido y la imagen que tiene en la retina mientras cae al suelo se desvanece, le parece que Diluc susurra unas palabras en medio de la oscuridad de la noche y el caos de la batalla. "Qué estúpido" piensa, "ponerse a cantar ahora... Volveré a rodar sobre la hierba por toda la eternidad... Padre..."


Pero Kena no muere ese día.


El combate termina y Diluc y Elana se encargan de los dos heridos. Buscan un lugar donde descansar, lejos de la podredumbre que desprende el bosque. Se han dado cuenta de que no se oye ni un animal. Los cadáveres de los ahora muertos se deshacen lentamente en cenizas, que el viento transporta sin dificultad haciendo que el aire huela a oscuridad y muerte. 


Vamos, que quedarse en ese bosque da MUY MAL ROLLO.


Durante un tiempo que a Kena se le hace extrañamente corto y largo a la vez, entre nieblas de sueño y sueños de niebla, el bardo les canta canciones y les ofrece, junto a Elana, breves tragos de agua y comida. Tanto Markus como la bárbara sanan excepcionalmente rápido, pero no todas las heridas desaparecen: a partir de ahora Kena portará con orgullo su nueva cicatriz en la pierna izquierda, que suma a la que ya tenía en la cara en forma de oso, mostrando al mundo su ferocidad y valentía.



13 noviembre, 2021

De cuando Kena conoció a un enano, y lo que juntos vivieron

 

Al abrir los ojos, Kendra es consciente de que tiene en la boca un frasco, y las últimas gotas de una poción corren por su garganta. Únicamente a un palmo de distancia, dos ojos la observan tras una espesa barba y bajo un yelmo de metal reluciente.

-%)&=("* ? 😊 


Kena se incorpora a duras penas. Iba a flipar con la situación, pero el olor a pollo asado, tras 4 días comiendo sólo nieve, le nubla el juicio totalmente. Se abalanza sobre la cena de su salvador sin ningún remordimiento, y empieza a morder la carne casi sin respirar; a pesar de todo, el enano no da señales de molestarse. Sólo cuando el estómago decide devolverle el control a su cerebro, Kena recapacita.


Bajo su culo maltrecho hay hierba fresca, suave; el aire trae aromas desconocidos. Es una noche apacible... ¿No acaba de estar en medio de la peor tormenta de todos los tiempo? Y TIENE UN ENANO DELANTE.


I MEAN.

UN ENANO.

VIVO.


Estoy muerta, fijo 🤣


👉 En este mundo y momento temporal es muy raro ver enanos en la superficie. Son tan poco vistos que, para los pueblos bárbaros (que tienen poco contacto con el exterior), son casi un mito. 👈


Qué suave es la hierba... 😊 

Una voz la devuelve a la realidad, mientras sigue mascando:

-%)&=("* ? 😊

-😶

-(%/$·)Q. Común?

-Commúnomnomnom! 😁

-Mejor? 😊

-Síomnomnomnom!

-Tú hambre! Comer, comer.

-Grafiafnomnomnomnom


No habla bien, debo hablar sencillo para que pueda entenderme.

 

El enano coge un trozo de pollo que queda (antes de que Kena acabe con todo) y le ofrece una jarra que tiene al lado.

-Cerveza.

-Ohh!

-Mejor cenar con cerveza. Todo mejor con cerveza 😁 


Por Tirsa, Kena está encantada!! Hay tantas cosas nuevas, maravillosas, que sus aún maltrechos sentidos no dejan de recibir información estimulante. Quiere ponerse en pie y correr para observar los árboles, las rocas, las flores, las estrellas... pero su cuerpo aún está hecho polvo. Así que por supuesto que va a probar esa cerveza!! 

El enano hace gestos para que apure la jarra, y Kena le hace buen casito. Se la termina de un trago y su hilito de vida, que estaba recuperando a base de una ingesta improbable de pollo, flaquea con su primera jarra de cerveza enana; cae, redonda, al suelo. 

 

👉Sí, esto fue un 1 en Fortaleza de manual xD 👈


-No saber beber... Ahahahahaha - El enano disfruta viendo caer a la humana, orgulloso de su cerveza enana. Sabe que dormirá toda la noche y, básicamente, es lo que necesita ahora mismo. Kena queda inconsciente el resto de la noche, mientras el enano recupera el control de su muy diezmado pollo (ya sólo le quedan los restos) y su jarra de cerveza. 

 

El granizo golpea la cara de Kena a la mañana siguiente, que siente el refrescante golpeteo con una mezcla de gusto y horror. Horror porque al moverse su estómago ha decidido vaciarse... Definitivamente, la mezcla de cerveza, cansancio extremo e ingesta descomunal de pollo no fue la mejor de las ideas. 

 -AAAHAHAHAHAHA! No saber beber! Ajajajajajaja 


El enano sigue allí. Durante la madrugada ha movido el improvisado campamento bajo un gran árbol cercano, arrastrando también a Kena junto con sus cosas. Ahora la joven humana es consciente de que, junto a su rescatador, hay un pony y grandes petates. El dolor de cabeza se hace casi insoportable, pero la joven trata de recordar cómo ha llegado hasta allí. Ayer creía que había muerto pero este malestar sólo puede conseguirse en vida, definitivamente 😅 

Rodó por la hierba... pero venía del... agua.

Osos.


OSOS!!


-Osos! Dónde osos? Tú ver osos conmigo? Osos ruedan en hierba? Dónde estar? 

-Yo no ver osos 🤨 Tú herida en cabeza. Tú fliping in colours, mafren.

-No! No! Yo... Yo estar en tormenta de nieve durante días, y luego encontrar gruta y luego luchar contra grandes osos!

-Ahá... 🤨

-Y hacían GROOAAAR! Pero yo fuerte! Yo matar muchos osos no-muertos! 😁 

-Osos... no-muertos?

-Sí! Carne bleeeeh, olor buuuuhhh...

-Aah...

-Pero yo matar... 10 osos! 

 

El enano no puede negar que las heridas en forma de zarpa de la cabeza de la bárbara pueden ser de un oso, es muy evidente, pero él no ha visto osos y, sin duda alguna, no ha visto nieve. Nunca ha visto nieve. 

-Nieve donde?

-Nieve siempre. Siempre en la Gran Llanura del Bisonte.


El enano se quita el casco, se rasca la cabeza y saca un mapa. Kena señala su hogar:


-Cuerno Hendido vivir aquí. Yo clan Cuerno Hendido.


El enano se mesa la barba.

-Tú ayer ahí?

-Sí.

-Tú hoy aquí.


El enano señala el mapa, y Kena FLIPA.



-Gloriosa Tirsa...!!


Para Kena es más que evidente que todo es una prueba de Tirsa, la diosa de la guerra y la batalla a la que profesa su fe. Quién más podría hacer algo así? Y justo en su prueba de madurez! 

-Tú... ser enano?

-Sí, claro!

-Vivo?

-Yo no no-muerto, ahahaha!

-No! Yo querer decir... Enanos existen!!!


Las leyendas eran ciertas!! 

-Tirsa, gran diosa de guerra, me ha traído aquí. Contigo. Cuando yo estar en peligro, tú ayudar. Tú buena gente 😄


Se da un golpe en el pecho, con una gran sonrisa de oreja a oreja.

-Yo ser Kenandra, miembro de clan Cuerno Hendido! Tú poder llamar Kena, tú amigo. 

 

El enano sonríe y se ajusta el casco:

-Yo Markus, paladín del gran Kondar 😊


Cierran la presentación con un gran apretón de manos y grandes sonrisas en las caras. 

Pasan el resto de la mañana, mientras pasa la lluvia, hablando de su vida y sus misiones. Kena le habla de la prueba de madurez de su clan, y Markus le cuenta que está en la superficie porque su dios, Kondar, le ha dicho que debe ir a Fortaleza del Troll. ¡La bárbara se apunta, por supuesto! Tirsa la ha dejado a los pies del enano, sólo puede significar que quiere que le ayude! Además, así podrá ver muchas más cosas nuevas y fascinantes, y al llegar a casa tendrá miles de historias con las que fardar!! 

Pasan 3 semanas de viaje, conociéndose y charlando, y haciendo el estómago a la cerveza enana. Kena explora TODO, huele todo, pisa todo, saborea todo mientras el enano avanza lentamente, con su glorioso pony de guerra tras de sí cargado de petates. 


👉El enano, cargado con su armadura y su ESCUDO PAVÉS avanza a 10'; Kena se mueve a 40'  👈


Finalmente llegan a Fortaleza del Troll. Es una ciudad pequeña, con un mercado bullicioso. Es famoso por tener una biblioteca bastante bien abastecida, y a Markus le interesa mucho esta parte, ya que su misión es encontrar información sobre los grifos albinos. Que, obviamente, nadie ha visto. Si un grifo ya es harto complicado de ver, pues un grifo albino es... algo que no es ni una leyenda. Es que a nadie se le pasa por la cabeza! 


A Kena le parece, por supuesto, muy posible que existan. Ha visto tantas cosas en 3 semanas que antes le parecían leyendas y que finalmente son realidad, COMO LOS ENANOS, que todo es posible! Y todo eso es fascinante!

-Vamos a buscar posada - dice Markus.

-Posada! Dormir? En gran edificio?

-Sí! Buena cama! Y buena cena!

-Sí! Sí! 🥳🥳 Pero... Markus...

-Qué?

-...Yo no monedas... 👉👈

-No preocupar! Yo invitar!

-Bien! 🥳🥳 Gracias!



Intro: conociendo a Kena



Al norte de la gran Columna de Ainos, más allá de donde el enorme volcán deja de llorar ceniza, se extiende la Gran Llanura del Bisonte, donde está asentada la tribu bárbara del Cuerno Hendido. Un lugar blanco, duro y, por qué no decirlo, tirando a fresquito. Durante todo el año, mires donde mires, ves nieve. Sólo la cantidad acumulada en los aleros de las chozas y pasar de tener frío a mucho frío podría indicar al aventurero novicio que llega el invierno, pero para los nativos algo así se puede oler perfectamente. Y llevan ya varios días sabiéndolo: se viene. 


Para los jóvenes bárbaros, la llegada del invierno supone un extra de excitación: la prueba más importante de su vida, en la que muestran a su clan, a sus dioses y a sí mismos su valía: sobrevivir un mes solos en la llanura helada, sólo con su ropa y 3 objetos 💪 Los bárbaros son gente muy dura.


Kenandra la hace este año y está LIVING. No puede contener la emoción, la energía se le desborda saltito a saltito. Sus rizos negros siguen rítmicamente sus pasos alegres mientras se encamina al poblado, el día anterior a la prueba. Gran parte de sus 16 años los ha pasado entrenando y SABE que lo va a petar. Está convencidísima. Si no requiere ayuda ese mes (que no la va a necesitar, seguro), podrá escoger su destino y su rol dentro del clan y tiene muy claro lo que quiere: dedicarse a la caza mayor. 


Su madre, Elandra, es una gran guerrera y su padre fue un grandioso aventurero, explorador, herrero ¡y quién sabe qué más! Al pensar en él todavía siente el dolor de la pérdida; una extraña enfermedad arrasó la región hace unos años, llevándose con ella a algunos grandes guerreros, pudriéndoles la carne, haciendo que se les cayese a jirones y consumiéndolos hasta los huesos, entre gritos de dolor y fiebres terribles. Kiranon, su padre, escogió inmolarse para evitar el sufrimiento.

Un chico listo, si me preguntáis.

 

Tras pasar parte del día en el prohibido Bosque de Hielo sin que nadie* lo sepa, ha dedicado la tarde a cazar con su madre. Ahora se pegarán un buen festín y, con todo eso, Elandra espera que su hija pueda dormir algo esta noche.

*su madre lo sabe, por supuesto. Las madres lo saben todo, amiguis, pero esta hace como que no porque es una madre enrollada que deja que su hija de 16 años vaya a una zona que está prohibida por ser EXTREMADAMENTE PELIGROSA. Cosas de bárbaros 🤷‍♀️ 


Puede dormir finalmente Kenandra, tras caminar muchísimos kilómetros, cazar y pegarse tremenda cenaca? Pues poca cosa, la verdá, porque el hype es muy poderoso en ella.


Antes del alba, Kena ya está despierta. Mientras su madre finge dormir, se prepara la armadura, afila el hacha y sale por la puerta de su casa, sin mirar atrás, con sus 3 objetos:

-Saco de dormir extracalentito tipo oruga.

-Yesca y pedernal (consultado con el máster: ¡cuenta como un objeto!)

-Una cazuela. 


Tirsa, diosa de la guerra y la batalla, la acompañará en el viaje; está segura. Va a ser genial!! 

Se puede molar más? Difícilmente
Se puede molar más? Difícilmente

Sí, he pintado por encima el pelo. No, la imagen no es mía. Sí, es un destrozo a la obra de un autor que no conozco. No, no me atribuyo créditos: sólo es para daros/me referencia visual!


Total: que ella y 2 mozalbetes más salen de la aldea esa mañana, rumbo a la llanura. La idea es sobrevivir solos, así que cada uno va por su lado. Y ella, por supuesto, encamina directa a la zona prohibida, guiada por un impulso. Un impulso... divino. Guiño, guiño.


Que fue Tirsa, vaya.


Pues allá se va nuestra heroína! Camina durante unas horas y acampa cerca del Gran Bosque de Hielo. Caza un venado a la manera de las grandes mentes: con hacha a dos manos. Su hacha es Viento Helado (no sé si veis cierto patrón en los nombres de la zona 🤣). La forjó su padre y es la mejor hacha del mundo (para Kena). Se la dio poco antes de morir y es su posesión más preciada. 


Bueno, que al cazar el venado coge provisiones para algunos días y deja el resto del festín a los lobos, dando gracias al animal por su sacrificio, como hacen los buenos cazadores. Está satisfecha con su primera jornada. Esto pinta bien, todo va rodado!

 

La región al norte de La Columna de Ainos se caracteriza por ser fría en cualquier época del año, pero la mañana siguiente sorprende a Kena con una tormenta como nunca antes ha visto. Mucho viento! Mucha furia! Y mucha, MUCHA NIEVE. Se apresura a buscar refugio entre los árboles del Bosque de Hielo, justo antes de que la vorágine de nieve impida ver nada. Se hizo un cubil al lado de un gran árbol y espera pacientemente.

- No pasa nada. No hay tormentas eternas, todo se acaba. Tengo provisiones. 

Pero pasa un día, y otro y otro, la carne de venado se termina y la tormenta NO PARA NI UN POQUITO. Cada día cava para salir a la superficie de la nieve, y cada día vuelve a quedar sepultada. Es que nieva tanto que a los 3 días los árboles quedan por debajo de la nieve. 

 

Decide caminar, hacia donde sea. No hay puntos de referencia, así que sólo avanza, con sus escasas pertenencias a cuestas, comiendo nieve.

- Esta tormenta es fascinante! Nunca vi nada igual 😃 Voy a avanzar, Tirsa me guía. Seguro. 

4 días.


CUATRO.


IV.


Comiendo nieve y avanzando en lo que ella cree que es una línea recta hacia donde le guía su instinto. Es dura eh? Y terca también, lo cual no le va a venir del todo mal, porque de repente se da de bruces con una gruta. 

 

Y bueno, en ese momento CUALQUIER SITIO es mejor que volver a comer nieve otro día más luchando contra una tormenta interminable, así que va adentro. La verdad es que hacia adentro se distingue un brillo verdoso, y los brillos verdosos nunca son buena señal, así que avanza despacio, fijándose en las huellas de osos que ve aquí y allá. Son recientes. Decide mantener el hacha en las manos. Sólo imaginar carne de oso en sus manos ahora mismo... Su estómago gruñe levemente.

Siguiendo la luz, que se hace más intensa según avanza, llega a una gran bóveda con un lago helado en medio. Es el propio lago el que emite la luz verdosa desde su interior. Kena ha entrado en la superficie helada para explorar pero, antes de que pueda salir del hielo, se ve rodeada por 3 osos!! 

Pero no son osos cualquiera: son osos pochos!! 😠 La carne corrompida, hecha jirones, le recuerda demasiado bien a la enfermedad que la separó de su padre. La furia corre por sus venas. Tras días sin comer, y la única fuentes de alimento que encuentra resultan ser... 

-...ABOMINACIONES NO-MUERTAS - quiere escupir, maldiciendo, pero casi no tiene saliva ya, así que sólo aprieta los dientes -. No contagiaréis a nadie más.

 

Así que lucha contra los osos, hacha en mano, con cuidado de no darle mucho la espalda a ninguno de los tres. Dos golpes, y un oso va al suelo. Otro golpe, otro oso. Pim, pam, y dando lacasitos, oso tras oso. Vienen más, y ella sigue asestando golpes. Pero cada vez son más, y se ve acorralada. El hielo se resquebraja y mira hacia atrás sin querer, en un impulso para cerciorarse de dónde poner los pies, y un maldito oso podrido aprovecha y le da un zarpazo en la cabeza! Queda aturdida, mientras siente cómo se abre el hielo bajo sus pies. Siente el agua... 

La luz verde la alcanza.

El frío... se transforma en calor.

Calor...? 🤨

Hierba... bajo los pies? 🤔

Rodar cuesta abajo. 😶 

 

Abre los ojos a duras penas, mientras su vida se le escapa por el zarpazo de la cabeza, el cansancio, el hambre... Y ve a un enano enfundado en una gran armadura que, estupefacto, no ha podido terminar de morder el muslo de pollo que estaba a punto de llevarse a la boca. 

"Ah! Morir esta esto!", piensa. "Pues no está tan mal 😊 Hay comida..."

Bienvenidos a Ainos


Nieve.




Mires donde mires, sólo ves nieve. En este rincón del Glorioso Imperio de Gyn'Thar es mejor traerte un buen abrigo y botas de décat'lon, y ni aún así podrías estar seguro de poder sobrevivir.


Porque no sólo el frío aguarda por tu alma.



Bienvenidos a Ainos.

Mapa de Ainos



He vuelto al rol, tras unos años! En esta ocasión, estoy jugando una partida en un mundo basado en D&D 3.5 creado por David y Sonia, y la estamos jugando, además de ellos, Awiky , Pepe y yo.

Ya sabéis como va... Es probable que escriba mucho días contados, y haya parones largos. Dependo del trabajo y la inspiración! 😊 But creo que es un mundo MUY rico, muy trabajado y muy interesante, y lo que hemos jugado de momento ha sido muy divertido!

Los creadores ya han jugado varias partidas en este mundo; hay MUCHÍSIMO LORE. aquí, que no voy a relatar completo porque:

a) se hace eterno.
b) obviamente no me lo sé, está en la cabeza y el portátil de los creadores.

Pero sí diré lo básico para que no nos perdamos y como refresco también para los jugadores que no nos hemos puesto al día 😁


Espero que lo disfrutéis como nosotros!

01 septiembre, 2014

Fuego, aire, agua y Tymora

En anteriores episodios de las Crónicas de Kisara...

Dentro de Pueblo Tulipán, protegidos por la magia de Tymora, los tres aventureros se adentraron en la nube de veneno e investigaron. Fueron atacados por las tres serpientes de la profecía que había tenido Kisara, pero acabaron con ellas. Justo después, doblaron una esquina de una calle y se encontraron con una enorme criatura, mitad lava y mitad viento, que les esperaba delante de la taberna del pueblo. La que acababa, en la profecía, con sus vidas.

-Oh, Tymora, protégenos...
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Un rápido vistazo a su alrededor, y Yu tenía una idea más o menos clara de hacia dónde ir. No esperó por nadie e, intentando pasar desapercibido, se escabulló hacia la derecha, en dirección al almacén de nuez moscada. Kisara había terminado de conjurar una protección de área, teniendo a Aeldran siempre en rango. La guerrera esperó mientras estudiaba a su enemigo, que parecía estar convocando algo.

Tres perros deformes aparecieron a su lado, y se lanzaron hacia Aeldran decididamente. Pero la protección de Kisara hizo efecto: las convocaciones no podían acercarse lo suficiente a ellas, de forma que esperaron a unos pasos, enseñando los dientes y gruñendo. El ente extraño de lava y aire se acercó entonces a Aeldran, y durante unos segundos hubo una serie de esquivas e respuestas entre los dos, hasta que finalmente la gran guerrera incrustó, con un golpe lateral, toda la hoja de su enorme espada en el "cuerpo" de su enemigo.

El cielo se cubrió de repente, y un rayo alcanzó algún edificio cercano.

Aeldran extrajo el arma de su enemigo, esperando que la herida que le había hecho al ente fuese suficiente como para matarlo, pero lo que vio fue cómo su espada perdía su forma; la lava y el poder mágico habían mellado tanto el filo que tenía agujeros enormes.

Olía a quemado y a comida.

El ente le dio un golpe fuerte a Aeldran, que sagró profusamente. Un par de pasos hacia atrás y volvió a atacar de frente mientras esquivaba el brazo de lava.

Empezaron a sonar en la plaza, entre el fragor de la batalla, unos golpes sordos. Clonk. Clonk. Aeldran miró de reojo a la derecha y sonrió.

El aire se llenó de fuego. Todas las partículas del veneno ardían. El aire ardía. No podían respirar.

La guerrera se recompuso. Kisara le cerró las heridas y siguió manteniendo la protección de Tymora, aunque realmente no le quedaba mucho más tiempo. Tenía miedo. "Si pudiera hacer algo más..."

FFFLLLLLLLOOOOOAAAAAAAAASSSHHHHHH!!!!!!!!

Un enorme depósito de agua, que estaba originalmente encima del almacén de nuez moscada, caía del tejado, creando una enorme avalancha de agua. Aeldran provocó al ente para que no prestase atención, y Kisara dio un paso atrás, retrocediendo lo suficiente como para no ser arrastrada. La guerrera, sin embargo, se mantuvo en su sitio y fue arrollada por la corriente junto con la criatura extraña. Mientras rodaban asestó varios tajos a la criatura, debilitada por el agua y aturdida por el movimiento. Finalmente murió, aunque parecía haber acabado también con la espada de la guerrera.

Los tres aventureros corrieron todo lo que pudieron hacia los lindes del pueblo. El fuego había acabado con el veneno, pero también con el oxígeno. No podían... respirar...


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21 agosto, 2014

Una pausa para publicidad

Alguno está pendiente de saber cómo sigue el combate de las Crónicas de Kisara, contra el ente terrible mitad de lava y mitad de aire. Sin embargo, esta vez toca una narración cortita de una partida que jugamos ayer, de paso que estábamos de vacaciones con unos amigos. La historia está inconclusa, ya que por diferentes cosas que no vienen a cuento al final jugamos menos horas de las previstas. Pero no se descarta su continuación en un futuro...

Y así, sin más dilación, empieza (y termina) la partida de ayer.

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Tiverditus siempre fue un tipo esbelto. Incluso siendo semiorco podría considerársele atractivo. Y fuerte. Muy fuerte. Hacía un par de años que había ayudado a rescatar a la princesa de un reino cercano, capturada por unos orcos malvados y, como pago, el rey le había regalado una armadura tremenda, además de darle las gracias, ofrecerle un título de caballero y celebrar un banquete en su honor. Pero lo que le gustaba a Tiverditus, además de sí mismo, era su nueva armadura. Completa y con pinchos. Pesaba 300 kilos, pero a Tiverditus no parecía importarle lo más mínimo, porque la armadura casaba bien con él y con su arma (que también era excepcionalmente grande) y además le concedía poderes extraordinarios, que era lo único que le faltaba para estar, oficialmente, OP. Sin embargo, la princesa le cogió especial cariño, y esa misma noche se había escabullido de sus aposentos para desearle a Tiverditus unas buenas, placenteras, salvajes, calurosas, sudorosas y orgásmicas noches. Cosas de la carisma. Al rey no le había hecho mucha gracia descubrirlo, y expulsó del reino a Tiver inmediatamente, que se marchó muy relajado y con su armadura puesta. 

Después de visitar varios reinos diferentes, un día en el camino miró hacia atrás y vió un gnomo, casi sepultado entre toda la cacharrada que cargaba en su petate. No sabía hacía cuanto tiempo le seguía, pero tenía en sus ojos la mirada que tienen los bardos cuando no saben algo y quieren saber. A Preludio, el gnomo, le había llamado la atención el arma de Tiverditus y, por supuesto, quería saber más sobre su forjado. Era un gnomo alto, como de un metro treinta, y muy majo. Tenía frondoso bigote y el pelo afro, azulado. Había pertenecido a una tuna, pero ésta había desaparecido en extrañas circunstancias que Preludio (Ludio para los amigos) se mostraba reacio a contar. Por lo demás, tras contarle Tiverditus lo que pudo sobre su arma, hicieron buenas migas, y decidieron viajar juntos compartiendo el botín de las aventuras que corrieran.

Tras un par de semanas de viaje y misiones llegaron a una taberna. En ella pidieron una cerveza y algo de picar, y el bardo se puso oído avizor por si oía algo sobre recompensas por trabajos para aventureros. Lo que no sabían era que, en una esquina, pasando desapercibida, había una humana mulata, de pelo negro y estatura media tirando a baja, que ya había pensado en ellos para ayudarla con un asunto personal. Un asunto escabroso que requería de alguien bastante fuerte, y Tiver parecía dar el perfil perfectamente. La aventurera se presentó a ambos como Ris y ofreció una recompensa por ayudarla en un pequeño asunto, de naturaleza discreta, en las afueras de la misma ciudad. La noche siguiente asaltaron una vivienda lujosa, de varios pisos, todo lo sigilosos que pudieron ser mientras Tiver, con su gran armadura completa, tiraba abajo el muro alambrado, espinado y con marañas. Ris aprovechó la confusión para colarse en la casa y, mientras el semiorco y en gnomo se encargaban de media docena de guardias asustados, ella llegó hasta el dueño de la casa sin que nadie más del servicio se diera cuenta y le degolló con un rápido movimiento, mientras le susurraba algo al oído. No se sabe si realmente el hombre llegó a escuchar lo que la pícara le decía, o la cara de asombro y susto era únicamente por saber que estaba muriendo en ese momento, pero la verdad es que fue épico.

Ris había pensado en todo, y ya tenía trazada una ruta de huida mientras algún vecino empezaba a encender la luz. Regresaron a la taberna sin levantar sospechas, y al día siguiente la pequeña ciudad se despertó con la noticia de que unos ladrones habían asaltado la casa de uno de los antiguos jefes de la guardia. Los tres aventureros se hicieron colegas y Ris, además de darles la recompensa en dinero que había ofrecido, le consiguió información al bardo sobre un antiguo manuscrito que se creía perdido hacía ya un tiempo. A Ludio se le iluminó la cara y Tiver supo que tocaba aventurarse en el bosque por un trozo de papel.

Pero cuando llegaron al bosque, tocó desilusionarse. El manuscrito no estaba donde le habían indicado a Ris. Estaban a punto de irse por donde habían venido pero tuvieron una visita inesperada. Un elfo les había estado observando durante un rato sin que se diesen cuenta desde los árboles. Se aproximó a ellos, se presentó como Abadger y les pidió ayuda para rescatar a su amigo, el guardián druida de este bosque, que había sido capturado hacía unos días, y él no había conseguido liberarle. Accedieron a cambio de información sobre el manuscrito de marras que quería el gnomo.

Viajaron en grifos, amigos de Abadger, durante un par de horas, y llegaron a un castillo flotante, suspendido en nubes. Entraron rápidamente por una ventana (nada de abrirla elegantemente; rota con un codazo semiorco), giraron a la derecha y llegaron a una habitación grande donde estaba capturado con unos grilletes el druida, que estaba francamente hecho polvo. Tiver rompió los grilletes a fuerza bruta mientras Ris vigilaba la puerta y pasaron dos cosas: la zona cercana a la celda del druida quedó sin magia, y en el pasillo sonó una alarma. En unos instantes llegaron cuatro gigantes por el pasillo, bloqueando la única salida. No quedaba más que pelear.

Tiver se sentía muy pesado. Al estar en una zona sin posibilidad de magia su armadura OP había quedado sin propiedades especiales, con lo que ahora parecía que pesaba muchísimo más. aún así, se las arregló para salir de la zona, caminando despacio hacia los gigantes. Mientras, el elfo saludó a uno con una ráfaga de flechas y detrás de la puerta, donde se suponía que estaba Ris, sonó un golpe sordo. El típico golpe sordo que se escucha cuando una humana intenta cerrar una puerta gigante pero resbala con su propia capa y se cae, maldiciendo en silencio el sentido del humor de Tymora. El semiorco finalmente salió de la zona de magia, como estaban haciendo el resto de sus compañeros, y se abalanzó hacia los cuatro gigantes, mandoble en mano. Abadger seguía agujereando a los enemigos y Preludio, que no quería ser menos, empezó a cantar mientras tiraba una flecha hacia un enorme y feroz gigante, que impactó en Tiver. El guerrero pareció no darse cuenta de que su amigo le había disparado, concentrado como estaba en hacer filetes y chuletas de gigante. Ris le rodeó y la emprendió a puñetazos con otro. Y así fueron cayendo, uno tras otro, hasta que el último decidió que necesitaban ayuda y salió corriendo por el pasillo. Corría demasiado y se les escapaba a pasos agigantados (tu-tu-pumm tssssss) pero de repente, de entre las piedras, crecieron un montón de enredaderas que enmarañaron los pies del gigante, impidiéndole avanzar. El druida había conseguido curarse un poco y había lanzado el último conjuro que le quedaba para conseguirles un poco más de tiempo. 

-Tenemos más o menos dos minutos hasta que más guardias vengan a ver qué pasa con la alarma - dijo Ris. - ¿Qué pasa con el resto?

En la habitación había, en la misma situación que el druida, un drow, un tiflin y un enano. Estaban los tres inconscientes y en malas condiciones.

-No son nuestro problema, vámonos. Nos recogen en seguida Remil y Galiard para llevarnos volando de nuevo a tierra firme - Abadger empezó a avanzar hacia el pasillo, para salir por la ventana por la que habían entrado, ayudando al druida, que se había presentado como Azacel.
-¿Y los dejais aquí? - dijo Ludio, acercándose a Ris. - ¿Llevan algo encima?
-No, nada - comentó la humana, después de parchear al enano. 
-Venga, yo llevo a uno, que alguien coja a otro - bramó Tiver.
-Maldita sea, ¿por qué me tengo que encargar yo del tiflin? - refunfuñó Ris, mientras le quitaba los grilletes - No son de fiar...
Cargó con el preso inconsciente y salió corriendo, adelantando al semiorco con el enano en brazos. Alcanzó al explorador justo cuando se tiraba al vacío sin mirar. ¿Podrían los grifos con el peso adicional? Porque una cosa era salvar a la gente de una experiencia horrible como lo que parecía que les hacían ahí dentro, y otra morir todos por salvar a un tiflin. Ris decidió que no iba a arriesgarse y que quitarle los grilletes era suficiente. Le apoyó en la pared, al lado de la ventana, le dió un par de golpecitos en la cara para que despertara y se tiró al vacío, detrás del druida y el gnomo, que iba muy preocupado por sus pertrechos, ajustándolos de nuevo mientras corría y caía. Tiver, al llegar a la ventana, cogió al tiflin y tiró a ambos prisioneros al vacío, antes de tirarse él.

Remil y Galiard los recogieron en pleno vuelo a todos, incluidos los prisioneros. Mientras volaban en dirección a un lugar seguro, uno de ellos le preguntó a Abadger, sorprendido, por qué habían liberado a más gente, a lo que respondió que no había sido cosa suya. "Yo no me junto con seres demoníacos", había contestado el explorador, después de sumirse en su silencio que parecía ser habitual. Tiverditus, que no había entendido nada porque no sabía elfo, dio las gracias en humano a los grifos (que debían de ser druidas transformados) por recogerlos de nuevo, aunque aseguró que a él no le hubiera hecho falta. "Mi armadura está hecha del material del que están hechos los sueños y las cajas negras de los aviones".

Llegaron a un poblado donde les recibieron con júbilo por haber rescatado al druida Azacel. Se decretó una noche de fiesta y todos se unieron a las celebraciones, aunque algunos más que otros. Ludio se puso a tocar con los músicos locales e improvisó una canción, narrando las aventuras del semiorco Tiver y su grupo rescatando al druida, y dejó al público maravillado y encantado. El semiorco, por su parte, no entendía el elfo, pero se las arregló para hacerse entender con una elfa y una ninfa que le pidieron bailar y después un poco de intimidad tras unos árboles. Abadger, tras comer un poco y darle calabazas a una ninfa que se le había acercado insinuante, se fue a descansar, al igual que el druida. Ris, sin embargo, no quedaba tranquila y, en cuanto empezó la fiesta, se retiró discretamente y buscó el lugar donde tenían al tiflin y al enano. Estaban inconscientes en una choza que decía ser el hospital, pero no había nadie con ellos cuidándolos. La pícara se arrebujó en su capa, se sentó con la espalda apoyada en la pared, y esperó.

Unas tras horas más tarde, el tiflin despertó. Miró a su alrededor y vió a Ris.

-¿Me entiendes? - dijo en humano. Ris asintió. - ¿Donde estamos?
-En un lugar seguro, no muy lejos de donde os tenían prisioneros.
-Vaya. Pues me la habéis liado - Sonrió. -. Estaba allí por propia voluntad.
-¿Cómo?
-Sí. Verás. Estaba investigando quien se había llevado a mis lacayos.
-Tus... ¿qué? - Ris no se creía nada de lo que oía.
-Mis lacayos. Los gigantes que seguro que visteis. Alguien se los ha llevado y ahora los controla, gracias a unas gemas incrustadas en sus cuellos - Ris hizo memoria y sí recordaba haber visto esas gemas mientras luchaban, pero no dijo nada. -. Quería saber qué estaba haciendo con ellos. Dejando que pensara que estaba muy débil para poder defenderme y después...
-Recuperar a tus... ¿lacayos?
-¡No! Los gigantes están perdido. Además, tengo muchos más. En fin... sé que me has salvado tú, pero tengo que pedirte otro pequeño favor.
-¿Qué más quieres?
-Un poco de tu sangre.
-¿Para qué quieres mi sangre?
-Así me recuperaré y podré marcharme.

Ris dudó. Ahora no estaba segura de si le estaba diciendo la verdad. Las gemas sí las había visto. Y lo del a sangre, realmente parecía algo que pediría un tiflin. Pero, ¿por qué fiarse de un tiflin? Eran criaturas raras, de pasado demoníaco. Aunque, bien lo sabía Ris, no por ser de una raza hostil tenías que serlo tú. Pensó en su compañero el semiorco, y en gente de su pasado.

Tymora la había llevado hasta allí. ¿Qué pasaría sí...?

Ris le tendió un brazo y se hizo un pequeño corte. La cara del tiflin cambió y de su pecho empezó a salir una criatura grimosa, un simbionte que se acercó al brazo de la humana, que ahora retrocedía un poco, asustada, y se lo mordió, empezando a drenarle sangre. Cuando a Ris empezó a nublársele la vista, el tiflin paró, volvió a su forma original, le dió las gracias y, sacando unas enormes alas, salió volando destrozando el techo del hospital, dejando al enano (que seguía durmiendo) y a la humana cubiertos de ramas rotas.

El estruendo despertó a Abadger, que fue hasta la choza. Ris le cóntó lo que había pasado antes de tumbarse a dormir encima de unos escombros. El elfo avisó al druida, y éste a la comunidad, que cesaron la fiesta y volvieron a su actividad habitual, con patrullas arbóreas. A Ludio le sorprendió que todo el mundo se fuera de repente, pero al enterarse de lo ocurrido fue a ver a su compañera de aventuras. Decidió que la ayudaría a restablecerse rápido, para lo que hacía falta que el techo estuviese terminado cuanto antes. Necesitaba cuatro días de descanso para poder recuperarse.

-Disculpen, ¿podrían apartarse un poco? ¡Yo puedo arreglar el techo en un periquete!
-Oh, ¿en serio? -parecía como que no creyeran al gnomo - Veamos cómo puedes arreglar un techo desde el suelo, bardo.

Ludio sacó una lira y comenzó a tocar. Pero no era una lira normal: era una lira mágica de construcción. Los materiales que los obreros habían llevado a la choza para arreglarla se movieron solos y se colocaron en su sitio, dejando la choza como nueva, con arreglos en la madera que contaban la historia de cómo habían salvado al druida esa tarde. Todo el pueblo quedó asombrado con el poder del gnomo. Él pasó toda la noche cuidando de Ris, que no se había despertado ni con el estruendo de la construcción.

A la mañana siguiente, Azacel tuvo una reunión de druidas con los jefes del poblado. En ella se decidió que el poblado se marcharía de la zona, ya que el tiflin, que había sido visto volando hacia el castillo, había acabado por hacer que se precipitara al vacío, destrozándolo, no se sabía cómo. Consideraban a la criatura peligrosa y creían mejor para la población establecerse más lejos. También le pidieron a Azacel que convenciera a los aventureros que le habían salvado para que le ayudaran a recuperar "el artefacto". El druida accedió a intentarlo.

Un cuervo despertó a Tiver golpeándolo en la cabeza insistentemente, y graznando a su alrededor. Hacía poco más de media hora que finalmente había terminado de pasar el tiempo, sin cruzar una palabra, con la elfa y la ninfa, y había caído rendido al momento. Sin embargo, parecía que el cuervo no iba a dejarle dormir. Le tiró piedras, intentó sacurdirle y finalmente, cansado, le preguntó qué quería. El cuervo graznó una vez más y se internó en el poblado, dando círculos, hasta que el semiorco acabó por entender el mensaje: "sígueme".

Llegó a un claro del bosque, cercano al poblado, donde estaban el explorador, el gnomo y el cuervo, que se había posado al lado de un lagarto, que empezó a hablar con la voz de Azacel.

-Bienvenidossshhh, amigossshhh. Lo primero, gracccciassshhh por ressshhhcatarme ayer. Fui capturado mientras bussshhhcaba un arteffffacto muy importante para mi comunidad. Osssshh pido un favor mássshhhh. Ayudadme a recuperarlo.
-¿Pero no podías decir todo esto convertido en humano? ¡Se te entiende muy mal!
-¡No! Que se gassshhhhtan.

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